No hay nada que desespere más que el no poder dormir. Que pasen los minutos, las horas, dando mil vueltas en la cama, sin poder conciliar el sueño. Recuerdo una compañera de universidad que tenía este tipo de problema: se dormía todos los días pasada las 4 am, para despertar tipo 11. Por lo mismo, nunca llegó a una clase en la mañana. Y yo que inicialmente pensé que era pura flojera.

Qué desagradable es cuando estás con sueño, pero un maldito pensamiento no te deja dormir. Puede ser un problema, alguna cosa pendiente, una discusión, etc. Al final, para poder dormir hay que dejar de pensar. Como si la mente en los sueños no pensara. Así de simple.
A mi me da insomnio especialmente cuando no duermo en mi cama. En ese punto es donde está mi “maña”: no hay como mi colchón y mi almohada. Creo que en cierto punto, equivale a lo mismo que me significa comer en mi casa (al final, el hogar de uno es lejos lo más cómodo para todo).

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