febrero 2007


heart.jpgEl día más romanticón del año me lo salté. Y pese a que, si históricamente siempre me he hecho la tonta con ese día, en el que evito ser espectadora de cualquier demostración de afecto que me refriegue en la cara mi soltería, este año justo lo pasé en la playa así que ni me acordé de la famosa fecha.

Día en que peluches, tarjetas, rosas rojas, chocolates se reparten por montones; en que restaurantes y moteles se hacen la América en su “semana del amor”… yo, soltera a ratos -y, por cosas del destino, solamente una vez acompañada un 14 de febrero- estaba de guata al sol pensando en la nada y sin ningún aviso ni especial de radio ni pareja acaramelada que me recordaran el mentado día.

Y así fue no más. Un día más del calendario, un día menos de lo que va del año. Como tiene que ser para quienes no tenemos el privilegio de la pierna peluda. Total, me quedan 364 días más para probar mi personal y único día de San Valentín.  

(No ordinary love – Deftones feat. Jonah)

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Y ocurrió por fin!! Me fui a la playa. 

Fue una semana de relajo absoluto, de comer pescado hasta aburrirme, de ni acordarme del celular, de leer buenas revistas y de tomar sol hasta quedarme dormida, de hacer puzzles por millones, de jugar póker con un traguito en la mano, de no escuchar noticias del transantiago, de perder el tiempo “con responsabilidad y sin culpas”… de eso tratan las vacaciones, ¿o no?

Mi canción de orilla de playa y con los pies hundidos en la arena: 

Luego de que pasaran 6 meses desde la última vez que escribí, hoy vuelvo a hacerlo, sin una razón muy particular… sólo porque me dieron ganas de hacerlo.

Y llego distinta, porque este receso coincidió con una época en que me puse a prueba a mí misma y me gustó el resultado de todo eso. Tiempo en el que me dediqué a aprender y a comprender también. Estoy más fuerte y más segura de lo que quiero… y esa es una sensación espectacular.

Saludos a todos. I`m back!