Y ocurrió por fin!! Me fui a la playa. 

Fue una semana de relajo absoluto, de comer pescado hasta aburrirme, de ni acordarme del celular, de leer buenas revistas y de tomar sol hasta quedarme dormida, de hacer puzzles por millones, de jugar póker con un traguito en la mano, de no escuchar noticias del transantiago, de perder el tiempo “con responsabilidad y sin culpas”… de eso tratan las vacaciones, ¿o no?

Mi canción de orilla de playa y con los pies hundidos en la arena: 

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